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Antonio María Pino

CEO de Refractaris


Artículo publicado en el Diario ABC el 8 de junio de 2020

El martes pasado fue aprobada la Estrategia Española de Economía Circular -junto al anteproyecto de Ley de Residuos- que, siguiendo el Plan de Acción para la Economía Circular de la UE, renovado a principios de marzo por la Comisión, avanza en el desarrollo de uno de los pilares angulares del Pacto Verde Europeo

Este pacto, presentado a su vez en diciembre pasado, representa la gran apuesta de la UE por la readaptación de los modelos económicos en torno a la neutralidad climática. Esto quiere decir, por patrones de crecimiento sostenible erigidos sobre la descarbonización de las economías y las energías limpias -la transición hacia la electrificación generada por las energías renovables- y la paulatina implantación de la Agenda 2030 y los ODS

Todo esto, sobre un proceso de digitalización permanente que facilite y mejore la transformación de unas economías maduras con capacidad y necesidad de liderazgo global, como el caso de la industria europea, y abra nuevos horizontes para la UE. 

La traducción de todo esto se plasma en nuevas estrategias económicas -e institucionales, que son las que sustentan su viabilidad final- con las que crear empresas y, por tanto, empleo. 

Líneas de crecimiento

¿Qué estrategias? Pues en el caso de la economía circular y la gestión de residuos, líneas de crecimiento directamente relacionadas con la transición energética y la sostenibilidad, que forman parte del destino de las inversiones programadas en el Pacto Verde Europeo. 

Unas inversiones que, si partían en diciembre de 100.000 millones de euros en el momento de su presentación, se ven ahora extraordinariamente potenciadas con la propuesta del Fondo de Reconstrucción de la presidenta de la Comisión, que en caso de ser aprobado, podría llegar a destinar a España 141.000 millones de euros, 77.000 de ellos a fondo perdido precisamente para desarrollar inversiones en torno a la digitalización y el Pacto Verde

Es cierto que es necesario profundizar en la mejora de la estrategia de economía circular y la gestión de residuos -de hecho, este último anteproyecto está en proceso de información pública- porque hay que cumplir realmente los ciclos -reducción, reutilización y reciclaje- y facilitar la valorización energética. 

Pensemos en los residuos generados por las ciudades y su aprovechamiento energético de manera prácticamente integral, con una enorme reducción de la contaminación que producen -podríamos hablar casi de eliminación- y de lo que aportarían para, por ejemplo, el desarrollo de infraestructuras y las nuevas líneas de construcción sostenible

Son yacimientos de actividad y empleo que representan un cambio de modelo casi integral y que tienen en los ámbitos regionales y municipales posibilidades extraordinarias. Y parece que, por una vez, las malas circunstancias -como esta pandemia del COVID-19- pueden abrir la puerta a oportunidades para recomenzar en lo económico con actividades de futuro para lo vital, que es lo que necesitamos, por ejemplo, en Córdoba